El proyecto busca situarse en un punto intermedio dentro de la evolución del barrio: un edificio de mediana altura que no busca imponerse, sino integrarse al entorno. Su diseño logra armonizar la coexistencia de torres residenciales y sedes corporativas con la permanencia de casas unifamiliares, actuando como un puente entre distintas escalas urbanas.
La historia de Obarrio, revela un inicio marcado por la escala humana y la baja densidad. Esa memoria de un lugar pensado para el encuentro y el esparcimiento se fue diluyendo con la verticalización acelerada de las últimas décadas. El desarrollo urbano, entendido como un proceso en constante transformación, moldea la manera en que habitamos y construimos vínculos con la ciudad. La arquitectura, en este sentido, no solo refleja esos cambios, sino que los impulsa.
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